Читаем SECRETA.PDF полностью

—¡Podría ser tinta invisible! —susurró.

Y dio tres golpecitos al cuaderno, diciendo:

¡Aparecium!

Pero no ocurrió nada. Impertérrita, volvió a meter la mano en la bolsa y sacó lo que parecía una goma de borrar de color rojo.

—Es un revelador, lo compré en el callejón Diagon —dijo ella.

Frotó con fuerza donde ponía «1 de enero». Siguió sin pasar nada.

—Ya te lo decía yo; no hay nada que encontrar aquí —dijo Ron—. Simplemente, a Ryddle le regalaron un diario por Navidad, pero no se molestó en rellenarlo.


Harry no podría haber explicado, ni siquiera a sí mismo, por qué no tiraba a la basura el diario de Ryddle. El caso es que aunque sabía que el diario estaba en blanco, pasaba las páginas atrás y adelante, concentrado en ellas, como si contaran una historia que quisiera acabar de leer. Y, aunque estaba seguro de no haber oído antes el nombre de T.M. Ryddle, le parecía que ese nombre le decía algo, como si se tratara de un amigo olvidado de la más remota infancia. Pero era absurdo: no había tenido amigos antes de llegar a Hogwarts, Dudley se había encargado de eso.

Sin embargo, Harry estaba determinado a averiguar algo más sobre Ryddle, así que al día siguiente, en el recreo, se dirigió a la sala de trofeos para examinar el premio especial de Ryddle, acompañado por una Hermione rebosante de interés y un Ron muy reticente, que les decía que había visto el premio lo suficiente para recordarlo toda la vida.

La placa de oro bruñido de Ryddle estaba guardada en un armario esquinero. No decía nada de por qué se lo habían concedido.

—Menos mal —dijo Ron—, porque si lo dijera, la placa sería más grande, y en el día de hoy aún no habría acabado de sacarle brillo.

Sin embargo, encontraron el nombre de Ryddle en una vieja Medalla al Mérito Mágico y en una lista de antiguos alumnos que habían recibido el Premio Anual.

—Me recuerda a Percy —dijo Ron, arrugando con disgusto la nariz—: prefecto, Premio Anual..., supongo que sería el primero de la clase.

—Lo dices como si fuera algo vergonzoso —señaló Hermione, algo herida.


El sol había vuelto a brillar débilmente sobre Hogwarts. Dentro del castillo, la gente parecía más optimista. No había vuelto a haber ataques después del cometido contra Justin y Nick Casi Decapitado, y a la señora Pomfrey le encantó anunciar que las mandrágoras se estaban volviendo taciturnas y reservadas, lo que quería decir que rápidamente dejarían atrás la infancia. Una tarde, Harry oyó que la señora Pomfrey decía a Filch amablemente:

—Cuando se les haya ido el acné, estarán listas para volver a ser trasplantadas. Y

entonces, las cortaremos y las coceremos inmediatamente. Dentro de poco tendrá a la Señora Norris con usted otra vez.

Harry pensaba que tal vez el heredero de Slytherin se había acobardado. Cada vez debía de resultar más arriesgado abrir la Cámara de los Secretos, con el colegio tan alerta y todo el mundo tan receloso. Tal vez el monstruo, fuera lo que fuera, se disponía a hibernar durante otros cincuenta años.

Ernie Macmillan, de Hufflepuff, no era tan optimista. Seguía convencido de que Harry era el culpable y que se había delatado en el club de duelo. Peeves no era precisamente una ayuda, pues iba por los abarrotados corredores saltando y cantando:

«¡Oh, Potter, eres un zote, estás podrido...!», pero ahora además interpretando un baile al ritmo de la canción.

Gilderoy Lockhart estaba convencido de que era él quien había puesto freno a los ataques. Harry le oyó exponerlo así ante la profesora McGonagall mientras los de Gryffindor marchaban en hilera hacia la clase de Transfiguración.

—No creo que volvamos a tener problemas, Minerva —dijo, guiñando un ojo y dándose golpecitos en la nariz con el dedo, con aire de experto—. Creo que esta vez la cámara ha quedado bien cerrada. Los culpables se han dado cuenta de que en cualquier momento yo podía pillarlos y han sido lo bastante sensatos para detenerse ahora, antes de que cayera sobre ellos... Lo que ahora necesita el colegio es una inyección de moral,

¡para barrer los recuerdos del trimestre anterior! No te digo nada más, pero creo que sé qué es exactamente lo que...

De nuevo se tocó la nariz en prueba de su buen olfato y se alejó con paso decidido.

La idea que tenía Lockhart de una inyección de moral se hizo patente durante el desayuno del día 14 de febrero. Harry no había dormido mucho a causa del entrenamiento de quidditch de la noche anterior y llegó al Gran Comedor corriendo, algo retrasado. Pensó, por un momento, que se había equivocado de puerta.

Las paredes estaban cubiertas de flores grandes de un rosa chillón. Y, aún peor, del techo de color azul pálido caían confetis en forma de corazones. Harry se fue a la mesa de Gryffindor, en la que estaban Ron, con aire asqueado, y Hermione, que se reía tontamente.

—¿Qué ocurre? —les preguntó Harry, sentándose y quitándose de encima el confeti.

Перейти на страницу:

Похожие книги

Превращение Карага
Превращение Карага

С виду Караг – обычный школьник. Но за ничем не примечательной внешностью прячется кое-кто необычный. Наполовину человек, наполовину пума – вот кто на самом деле этот загадочный парень. Жить среди людей такому, как он, не всегда просто. Но, к счастью, однажды Карагу выпадает шанс поступить в уникальное учебное заведение. «Кристалл» – школа, где учатся подростки, умеющие превращаться в зверей. Может быть, Карагу наконец удастся завести друзей? Однако кое-кто здесь уже следит за ним. Кто это? И почему он это делает? И значит ли это, что Карага ждут очень опасные испытания?«Прекрасная, отлично написанная книга для подростков – остроумная и захватывающая». Süddeutsche ZeitungБестселлер по версии престижного немецкого журнала Spiegel.Первая книга в серии «Дети леса».

Катя Брандис

Фантастика / Фантастика для детей / Фэнтези
Танец белых карликов
Танец белых карликов

В темном небе, раскинув огромные крылья, парил черный дракон – яркий золотой гребень его переливался в лунном свете, подобно пламени. Вокруг него наматывал круги белый дракон, гребень которого сиял звездным серебром.Некоторое время они продолжали свой полет, похожий на боевой танец, но вот белый дракон взревел и атаковал черного – его удар был настолько сильным, что противник начал падать. Но уже в следующий миг он выровнял полет и сам нанес хлесткий удар – белый дракон едва успел увернуться.Они носились друг за другом, взрезая небо гигантскими перепончатыми крыльями, их гребни – серебряный и золотой, сверкали среди звезд, словно нити тайновязи, из звериных глоток то и дело вырывался мощный драконий рык, полный ярости и боли оттого, что силы равны и невозможно достать противника, невозможно победить…

Наталья Васильевна Щерба

Фантастика / Фантастика для детей / Фэнтези